martes, 14 de junio de 2011

No lo sé.

Entrada número tres de este magnánimo blog, ¿leído por alguien acaso?, bueno, la verdad no importa tanto, está bien.
Continuando con la sarta de giladas a las que los tengo acostumbrados... ¿tengo acostumbrado a alguien?, ¿alguien lee esto?, bueno, no importa tanto.
¿Aguantaré?
Porque nunca se sabe, a ciencia cierta, cuándo, aunque si se puede tener una cierta noción, cuándo, no lo sabemos, aunque sí tenemos indicios, está dejado a la fuerza de la naturaleza.
Aunque no dominemos el cuándo, con el tiempo dominaremos el 'En qué momento', normas de una sociedad dictatorial, porque algunas cosas no están bien vistas.
Aunque todos estamos dotados, de cierta y justa manera para realizar dicha tarea, hay ciertas variables que hacen a la comodidad, del asunto.
Privacidad es una, indispensable para las mujeres, los hombres tenemos un dejo cavernícola que nos permite, a veces, obviar esto.
Timing, indispensable, infaltable, el gatillo, disparador de este relato, este timing, determina que necesitás llevar a cabo, de faltar, el sujeto se verá envuelto en una odisea de proporciones épicas, no es fácil conjugar tantas variables, porque la falta de una hace que la otra sea inútil.
Es así que si te llega la hora, pero no estas preparada/o, deberás disponer de una paciencia de un milenario monje budista (viven mil años por la abstinencia, mirando como está el mundo yo prefiero cojer.), la determinación de un salmón de río y la fortaleza de un roble añejo...
Claro, porque a nadie le gusta cagarse encima, queda mal.

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